reseña

RESEÑA: EL LADRÓN DE ORQUÍDEAS – EL ARTE DE LA ADAPTACIÓN

RESEÑA: EL LADRÓN DE ORQUÍDEAS – EL ARTE DE LA ADAPTACIÓN

 

Por una vez me deleito en la construcción inteligente de un guión, a lo que se añade una magnífica interpretación y un preciso, pulcro montaje. Estamos ante un ejemplo de metacine. El cine habla de sí mismo, de sus dificultades y sus tramas, de sus arbitrariedades y frivolidades, de sus engaños.
Su protagonista, interpretado por un bien alimentado Nicholas Cage, nos lleva a través de la elaboración de un guión. Manifiestamente tocado por el síndrome de Bartleby, que diría Vila-Matas, se halla en un callejón sin salida, pues está fascinado por la belleza y la calidad del libro que debe adaptar para el cine. Su conciencia artística es tal que no le permite acercarse a la creación sin sentir un terror paralizante, el mismo que siente ante el amor.
La idealización de las vivencias o las expectativas sitúa al ser humano en un desfase entre lo esperado y lo vivido. Como decía el maestro Shakespeare, todas las cosas de este mundo se persiguen con más ardor que se gozan. Y cuando se gozan, no tiene por qué ser para siempre y los motivos para perseguirlas no tienen por qué pertenecer al dominio de la razón.
Sobrevuela a la historia la teoría de la adaptación de Darwin. Sólo sobreviven los fuertes, los que saben adaptarse al medio que les toca vivir, sin la angustia que provoca en el hombre el deseo de transformar a la perfección el mundo que le rodea porque no es capaz de aceptarlo.
Construida sobre el trazado de unos personajes que se nos revelan distintos a como los hemos concebido por sus manifestaciones externas y se metamorfosean ante los ojos atentos del espectador, esta es una película para un público al que le guste pensar, un público que será movido al llanto, a la risa y a la fascinación, envuelto en el aroma fantasmal de las orquídeas, las flores más eróticas de la tierra.

 

Olga Tenorio.